The rise and fall of The Pirate Bay & it's Bit Torrent tracker from Mars

El 17 de Abril es un día negro para "lso Internets". El juicio llevado en contra de The Pirate Bay (#spectrial), el tracker de torrentes más famoso a nivel mundial, ha dado como veredicto unánime la culpabilidad como cómplices en violación del copyright a Peter Sunde (@brokep) y su equipo de corsarios cibernéticos. El juicio que comenzó hace más de un mes llega con una poco sorprendente conclusión: las grandes compañías mediáticas ejercieron increible presión política sobre Suecia y sus cortes para ganar una batalla estúpida cuya victoria solamente será un clavo más en el ataúd de una industria moribunda.
En Nemo creemos que los artistas deben ser remunerados justamente por sus esfuerzos, a diferencia de la Industria y sus leoninas/caimanes prácticas, y creemos en iniciativas como TPB que le ofrecen más oportunidades y modelos de negocios a todos los talentos. El prin ipal problema es que la industria está obsesionada en juntar la mayor cantidad de victorias legales por encima de los medios de comunicación que sus clientes utilizan. En otras palabras, la industria está obsoleta tecnológicamente y no ha aprendido a tomar las oportunidades que un sistema de transmisión, distribución y almacenamiento de contenidos que un medio como Internet le ofrece. Ya sea su miopía al demandar hasta el fin del mundo a abuelas y estudiantes que descargan música, destruir a Napster, KaZzaA, Oink, Muxtape, intentar boycottear a YouTube, MySpace, Last.fm, y muchos más ad nauseam. En resumidas cuentas tenemos nuevamente la resistencia al cambio que ha permeado a la Industria cada vez que se cruza un paradigma tecnológico: intentaron prohibir el radio, los cassettes, el cable, el cd, el mp3 y actualmente se encuentran presionando a múltiples gobiernos miopes y tecnócratas de desconectar permanentemente a aquellos que se sorprenda violando el copyright.
Esto no es un debate nada sencillo y tiene muchas más implicaciones que el hecho de que un manojo de compañías puedan seguirle comprando Ferraris y liftings a Axl, cocaína a 50 Cent o caprichos idiotas a Britney mientras se van a pique. Es muy preocupante que la industria del entretenimiento y contenidos tenga el poder para decidir sobre las redes de intercambio de información globales, y mucho más aún que puedan obtener el permiso legal para fungir como inquisidores eléctronicos y desconectar usuarios indiscriminadamente (eso sin entrar al debate sobre privacidad y Fair Use que se generaría). Yo no quiero que ninguno de estos conglomerados tenga el derecho de decirme qué puedo hacer o decir sobre ellos (incluso han llegado a cancelar blogs con comentarios que desaprueban, toda una máquina de represión industrial).
Lo más interesante en todo este debate es que esta guerra que la industria cree estar ganando en términos legales y politicos simplemente está alienando más a sus consumidores, que ya están hartos de ser obligados a utilizar los productos que adquieren por precios ridículamente altos y poco competitivos de maneras que no les son útiles. El claro caso lo tenemos con las restricciones de DRM (de las cuales ni Obama, Gordon Brown o la Reina Isabel se salvan), el bloqueo de regiones para los DVD's y videojugos, las restricciones territoriales de IP que bloquean servicios como Hulu, iTunes o Spotify. Es más, el intento de control ha sido tan ridículo que Sony llegó a colocar candados en sus CD's para evitar que fueran rippeados, causando fallas en las computadoras de aquellos que los adquirieron legalmente. En fin, la industria puede ganar todas las demandas que quiera, desconectar a todos los consumidores que pueda, per la verdad es que esto ya se transformó en una guerra abierta al progreso tecnológico y a los derechos de los usuarios. El problema de la industria no es legal o político, es un problema de modelo de negocio, un modelo obsoleto que se quiere hacer prevalecer sobre formas más nuevas y más ampliamente adoptadas que aquellas que nos quieren obligar a seguir.
Si algo tenemos que aprender de la historia del universo es que el cambio es inminente, que la entropía es una ley y que la evolución no puede ser detenida. Es hora que las grandes empresas se de cuenta que los productos es ideas que intentan vender no se ajustan ya a los usos y expectativas de sus clientes. Deberían gastar todo el dinero que usan en abogados en cambiar sus exploradores a algo más actual que IE5, crear infraestructuras nuevas con ayuda de Internet y sus comunidades y sobre todo en desarrollar artistas y contenidos que tengan una vida útil mayor a la de un producto lácteo.es ridículo pensar que en la época que más música, vídeo y contenidos se consumen a nivel global, las compañías no puedan darse cuenta de las oportunidades que están perdiendo. Y no, el problema no es que los contenidos sean gratis ahora, el agua es gratuita y la seguimos comprando en una multitud poliforme de envases, así que no hay excusas. Es ridículo que siendo las empresas "punta de lanza" en el negocio de la creatividad sean las que más se encargan de asfixiarla y las que menos la demuestran en sus decisiones.
No pretendo tener las respuestas a estos problemas, simplemente intento contribuir a que la gente, sobre todo los músicos, despierten y vean el gran mundo de posibilidades que les ofrece la red. No firmen su sentencia de muerte con un contrato que simplemente busca exprimirlos de la manera más rápida posible. Atrévanse a ser diferentes, a ser creativos y trabajar duro. Mejoren su calidad, el día de hoy compiten contra toda la industria del ocio, y solamente los más inteligentes lo lograrán. Dejen atrás esos sueños plásticos de Hollywood, drogas y groupies, si es lo único que buscan probablemente lo encuentren, pero cuando se lance el nuevo sabor del mes lo perderán. Creen comunidades, unan a la gente, su público es el que los hace grandes y el que les dará de comer. No cometan el error de la industria y se hundan con ella. Si son buenos, la gente lo reconocerá y les pagará. O mejor aún, húndanse y disminuyan la competencia. En una época en la que ser sincero y comunicarse con la gente es más fácil que nunca, la industria y muchos en ella parecen querer regresar a los días del oligopolio fantástico de los años 80.
Hoy es un día triste para Internet y para todos los creadores y distribuidores de contenidos a nivel global. Si bien la guerra aún no se pierde, esta batalla la ganan los Big Media. Nuestra bandera pirata estará a media asta en honor de los visionarios corsarios suecos de The Pirate Bay. Haremos lo posible por mantener viva su lucha y apoyarlos a sufragar los costos de su sentencia.
¡Hoy es momento de tomar nuestras armas digitales y DIY y hacerle entender a una industria en decadencia que no nos vamos a dejar! ¡Larga vida a La Bahía Pirata!
Peter Sunde nos promete que esto no es el fin, sólo una campaña mediática. Esperemos quesea así.
JP
Aquí hay una breve cronología de The Pirate Bay, para aquellos interesados. Como dato curioso TPB fue lanzada originalmente en México.
PS Y para aquellos que tengan sus dudas de que las bandas y músicos pueden prosperar fuera del sistema les recomiendo ver el caso de Josh Freese y el increíble paquete multicolor de $20K dolares .



